
Cada día aparece mayor evidencia científica que nos demuestra la influencia de los nutrientes sobre las enfermedades, especialmente la crónico-degenerativas. En el caso de la Esclerosis Múltiple, al medir los niveles de la vitamina B-12 y de la homocisteína (un aminoácido cuyo exceso es muy dañino) en la sangre y en el líquido cefalorraquídeo, en varios pacientes con este problema, se ha podido demostrar que presentan niveles superiores de homocisteína comparados con los niveles en personas sanas. Lo mismo podemos decir con respecto a la medición de los niveles de vitamina B-12. En los pacientes que sufren de Esclerosis Múltiple, los niveles son inferiores, tanto en sangre como en el líquido cefalorraquídeo, comparados con los niveles en sujetos sanos ("Homocysteine and Vitamin B-12 in Multiple Sclerosis"; Baig, Shahid, M. and Qureshi, G.: Biogenic Amines, 1995;11(6):479-485).
En diferentes universidades de todo el mundo, muchos investigadores han tratado
de correlacionar varios patrones dietéticos con la distribución geográfica de
la Esclerosis Múltiple. En uno de los estudios más recientes, se examinó la
relación entre las tasas de mortalidad por la Esclerosis Múltiple durante el
período que comprende entre 1983 a 1989 - obtenidas de 36 países - y la
latitud y la ingesta dietética de grasa. Los resultados del estudio son muy
elocuentes. Indicaron que una dieta rica en grasa saturada de alimentos animales
y baja en lípidos marinos y ácidos grasos insaturados fue positivamente
relacionada con la mortalidad por Esclerosis Múltiple.
Aunque también se encontró que la mortalidad por Esclerosis Múltiple se
incrementa en las áreas arriba de una latitud de 30 grados al Norte, parece que
los factores dietéticos cuentan mucho para esta incidencia aumentada. Por
ejemplo, aunque Japón y partes de China están arriba de los 30 grados al
Norte, la incidencia y la mortalidad por Esclerosis Múltiple es muy baja.
Además, los resultados de este estudio son muy similares a otros estudios
previos.
Las dietas altas en gluten y leche son mucho más comunes en áreas donde hay
una alta tasa de Esclerosis Múltiple. A pesar de lo intrigante de estas
asociaciones, la mayor parte de la investigación con relación a la Esclerosis
Múltiple y la nutrición, se ha enfocado en el papel que la grasa dietética
juega en la epidemiología y la etiología de la Eslcerosis Múltiple.
Algunas de las primeras investigaciones centradas alrededor de la dieta y la
Esclerosis Múltiple, trataron de explicar porqué las comunidades de granjeros
de la parte de adentro de Noruega tienen una incidencia superior que las áreas
cerca de la costa. Se descubrió que las dietas de los granjeros eran mucho más
altas en productos animales y lácteos que las dietas de los habitantes de la
costa. Se notó también que la dieta de los habitantes de la costa tienen
niveles mucho más altos de pescado de agua fría. Puesto que los productos
lácteos y animales son mucho más altos en ácidos grasos saturados y más
bajos en ácidos grasos poliinsaturados que el pescado, varios investigadores
comenzamos a explorar esta asociación en mayor detalle. En la actualidad, puedo
decir que los estudios subsecuentes han observado una fuerte asociación entre
la dieta rica en productos lácteos y animales y la incidencia de Esclerosis
Múltiple.
Uno de los pioneros en el tratamiento nutricional de la Esclerosis Múltiple es
el Dr. Roy Swank, Profesor de Neurología de la Escuela de Medicina de la
Universidad de Oregón. El Dr. Swank comenzó a tratar pacientes exitosamente
con una dieta baja en grasa, desde hace mucho tiempo.
La recomendaciones nutricionales claves, según el Dr. Swank, son: 1) Una
ingesta de grasa saturada de no más de 10 gramos por día. 2) Una ingesta
diaria de 40 a 50 gramos de aceites poliinsaturados (la margarina y los aceites
hidrogenados no están permitidos). 3) Al menos una cucharada diaria de aceite
de hígado de bacalao. 4) Se permite la ingesta normal de proteínas y 5) El
consumo de pescado, debe de ser de tres o más veces a la semana.
Se suponía que esta clase de dieta ayuda a los pacientes con Esclerosis
Múltiple porque corrige la deficiencia de ácidos grasos esenciales y porque
reduce la ingesta de grasas saturadas. En la actualidad, por todos los datos que
se tienen, se cree que los efectos benéficos son probablemente el resultado de
la disminución de la agregación plaquetaria, de la disminución de una
respuesta autoinmune y de la normalización de los niveles disminuidos de los
ácidos grasos esenciales que se encuentran en el suero, los eritrocitos, las
plaquetas y tal vez - lo más importante - en el líquido cefalorraquídeo de
los pacientes con Esclerosis Múltiple (Esparza ML, Sasak Sand Kesteloot H:
"Nutrition, latitude and Multiple Sclerosis: An ecological study": Am
J Epidemiol 142:733-7, 1995).
Un acercamiento nutricional efectivo contra la Esclerosis Múltiple es el uso de
la enzimoterapia sistémica oral. Los inmunocomplejos (el enlace de los
antígenos con los anticuerpos) pueden ser separados de su unión con el tejido
de la vaina mielínica y posteriormente se eliminan a través de su
desdoblamiento directo y la activación de los fagocitos. Las enzimas
proteolíticas regulan además las substancias mensajeras celulares (citoquinas)
e inhiben la formación de las moléculas de adhesión necesarias para la
destrucción de las vainas mielínicas por el contacto intercelular con las
células inmunitarias (linfocitos T específicos). En la actualidad, sabemos que
los inmunocomplejos pueden desencandenar la autoinmunidad (la autoagresión del
sistema de defensa). Como consecuencia de eso, se pueden producir diferentes
enfermedades; dependiendo del tejido que fue atacado en forma anormal. La
profesora Kretschowa, titular del Departamento de Neurología de la Universidad
de Praga también realizó un estudio abierto en el tratamiento de la Esclerosis
Múltiple con enzimoterapia oral. La enzimoterapia produjo una mejoría de todos
los síntomas, en contraste con un tratamiento combinado con corticoides y
azatioprina, cuyos efectos colaterales indeseables, son muchas veces peores que
la misma enfermedad. La razón es que son medicamentos inmunosupresores, es
decir que impiden que nuestro sistema de defensa funcione normalmente
(Solórzano del Río H, Wrba Heinrich y Pecher Otto, Enzimas, Sustancias del
Futuro, Edika Med, 1996, Munich, Alemania).
Otra de las novedades en el tratamiento de la Esclerosis Múltiple es el uso de
los campos electromagnéticos. Aquí es muy importante aclarar que los campos
electromagnéticos que se utilizan, en este caso, son a una intensidad de
picotesla, con frecuencias extremadamente bajas y detenidamente controladas.
Estas aplicaciones son extracraneales y se dan durante 20 minutos, una vez a la
semana.
Hasta hoy, todos los pacientes con Esclerosis Múltiple que han sido tratados
con esta clase particular de campos electromagnéticos, han mejorado en forma
inmediata y dramática. Su mejoría no sólo fue subjetiva, sino totalmente
objetiva. Debo aclarar que es necesario todavía una valoración a largo plazo.
Aunque los efectos del beneficio inmediato por los campos electromagnéticos en
los pacientes con Esclerosis Múltiple no se pueden explicar en base a la
remielinización o por cambios en la función inmunológica, sí se puede
fácilmente sobre la base de cambios en la función sináptica. Esto deberá
estimular una reevaluación de los conceptos actuales de la fisiopatología y el
manejo de la Esclerosis Múltiple ("Resolution of partial cataplexy in
Multiple Sclerosis by treatment with weak electromagnetic fields" Sandyk
Reuven International Journal of Neuroscience 1996;84:157-164)("Chronic
Relapsing Multiple Sclerosis: A case of rapid recovery by application of weak
electromagnetic fields" Sandyk Reuven,M.D. International Journal of
Neroscience 1995;82:223-242).
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Dr. Héctor Eduardo Solórzano del Río 
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Última modificación: 17 de Enero de 2003.